Pérdida dental

Cuando no se reponen los dientes extraídos, se suele producir una migración de los dientes adyacentes hacia el espacio libre y un crecimiento o extrusión del (o de los) antagonista(s) que mordía(n) contra el extraído. El grado de estos desplazamientos es variable pero puede llegar a ser muy pronunciado.

Las migraciones no consisten en una traslación, sino en una inclinación, con lo que la forma de las arcadas se modifica y con ello la eficacia masticatoria.

De estas migraciones pueden derivarse, con el tiempo:

  • Defectos de la intercuspidación o «engranaje» de los dientes, que pueden limitar la masticación y provocar unas dolencias de las articulaciones de la mandíbula.
  • Además, si el espacio estrechado no llega a cerrarse del todo puede resultar muy problemático, incluso imposible, una adecuada reposición protética.
  • Lo mismo ocurre cuando algún diente de la arcada contraria, extruido, se inmiscuye y ocupa parte de la altura del espacio correspondiente al diente extraído.
  • Un mayor riesgo de caries en los contactos de los dientes adyacentes al extraído con los dientes vecinos, porque al aflojarse los puntos de contacto, hay tendencia a la penetración y retención ( empaquetamiento ) entre dichos dientes de restos alimenticios, que sirven de alimento a los gérmenes causantes de caries.
  • También se produce un mayor riesgo de caries en el diente antagonista extruido y en los dos que contactan con él, porque se desacoplan sus puntos de contacto normales y se favorece el empaquetamiento de alimentos entre ellos.
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